La riqueza natural de Sierra Espuña

 

El Parque Regional de Sierra Espuña se encuentra situado en el extremo oriental de la Cordillera Bética, dentro de la Cuenca del Segura. La conservación de los valores naturales de este espacio Protegido se remonta a 1917, con la inclusión de Sierra Espuña en el Catálogo Nacional de Espacios Naturales. Posteriormente, en 1931, se declaró ‘Sitio natural de Interés Nacional’ y ‘Parque Natural’ en 1978. En 1992 se declara el Parque Regional de Sierra Espuña, y en 1995 se declara como Paisaje Protegido el Barranco de Gebas, con una extensión total, entre ambos, de 17.804 has.

Fauna

La composición faunística es bastante variada. Entre los insectos aparecen especies singulares características del macizo como la mariposa Aricia morronensis. Entre los anfibios destaca el sapo corredor y el sapillo pintojo. La diversidad de la comunidad de reptiles incluye, entre otros, al lagarto ocelado, la víbora hocicuda y la culebra bastarda.

Pero, sin lugar a dudas, son las aves el grupo mejor conocido. En las masas forestales campean a placer carboneros, mitos y piquituertos. Entre las rapaces, por el día, el azor y el gavilán siempre están al acecho; durante la noche, el cárabo y el búho real son los reyes, siendo este Parque uno de los escasos puntos de la Región donde se puede escuchar su canto.

Los bordes del pinar y los setos son preferidos por escribanos, fringílidos y zorzales, y en ellos llegan a ser abundantes el águila calzada y el águila real.

La presencia de algunas de estas especies ha motivado la declaración de esta área como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), de importancia comunitaria en el ámbito europeo.

Dentro de los mamíferos, por su tamaño y exotismo, es el arruí o muflón del Atlas la estrella de la Reserva de caza. Siendo una especie no autóctona (exótica), introducida en 1970 con fines cinegéticos, ha crecido rápidamente, produciéndose la declaración de Reserva Regional de Caza en 1973. Además de esta especie, las ardillas (subespecie endémica), lirones, jabalíes, ginetas y gatos monteses completan, en parte, el plantel de mamíferos del Parque.

Flora

El pino carrasco es la especie arbórea predominante, aunque en zonas altas predominan el pino laricio y el negral. También se encuentran pequeños retazos de encinar, quejigal y arces.

Acompañando a las ramblas y proximidades de las fuentes, también se desarrollan olmos, chopos y álamos, junto a una galería de plantas arbustivas: madreselvas, rosales, zarzaparrillas y otras.

El sotobosque se encuentra bien desarrollado en algunas laderas y se compone de coscoja, lentisco, espino, enebro y madroño, entre otros. Las marcadas diferencias de carácter físico entre laderas de distinta exposición solar son fácilmente apreciables en la cobertura vegetal.

En las cumbres, la vegetación destaca por su adaptación a condiciones meteorológicas extremas, y viene representada por el piorno o cojín de monja y la sabina.

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