Se acabó el invierno y con la llegada de la primavera 2022 también regresa la Semana Santa a las calles de Mula. Después de dos años de suspensión debido a la pandemia, el próximo Martes Santo, que será el 12 de abril, los muleños se congregarán en la Plaza del Ayuntamiento. Por fin podrán celebrar la esperada fiesta de la Noche de los Tambores.


Como es tradición, cuando se vaya acercando la medianoche una multitud de tamboristas (ataviados con su túnica y capucha de color negro características) aguardará en riguroso silencio, alzando sus baquetas al viento hasta que dé comienzo la rompida.


Primero sonará la Llamada a la Tamborada (breve fanfarria de metales y percusión compuesta por el muleño Fernando Belíjar). Después se podrá escuchar la primera campanada de la medianoche en el reloj. Con ella arrancará ese estruendo nocturno de cientos de tambores sonando a la vez que eriza la piel y hace vibrar toda la localidad: La Noche de los Tambores, que fue declarada por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las pánganas


Aunque su origen es incierto, parece que la tamborada surgió en Mula en la primera mitad del siglo XIX. Una de sus características más peculiares son las pánganas, un espectáculo improvisado en el que dos tamboristas compiten por demostrar quién tiene más aguante o más maestría tocando. Bajo la torre del Reloj de la Plaza del Ayuntamiento se alza el monumento al tamborista muleño (que muestra a dos tamboristas retándose con la mirada antes de iniciar una tradicional pángana). La escultura es obra del valenciano Rafael Pi Belda.


Viernes Santo y Domingo de Resurección también son días de tambores por derecho propio. El Viernes es ideal para disfrutar del pueblo y de la tamborada en compañía de familia y amigos. El Domingo, Mula y los muleños se engalanan para despedir con atronadora alegría al último día de la fiesta del Tambor.

El tambor muleño ha ido evolucionando con el paso de los años. Al principio los vecinos los fabricaban en sus casas aprovechando latas de conserva para las cajas. Evidentemente, la calidad de aquellos instrumentos no sería muy buena. Sin embargo, mientras la tradición se fue consolidando, aparecieron los artesanos del tambor. Éstos progresivamente han sido capaces de perfeccionar la calidad del sonido y del instrumento hasta la excelencia de los tambores en la actualidad.

Si te apetece pasar unos días en Mula y participar de sus fiestas, el Hotel Molino de Felipe es el enclave ideal para disfrutar de la tradición y la Naturaleza.